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Alimentos-Mimasa

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Algas marinas

Algas marinas, la riqueza que viene del agua

Las algas marinas te ofrecen grandes posibilidades de preparación y consumo. Son un buena manera de conseguir el aporte diario de varios nutrientes.

Tradicionalmente, el consumo de algas marinas se asocia exclusivamente a Oriente. Nada más lejos de la realidad. En las antiguas Roma y Grecia, entre los indios Americanos, en las Islas Británicas y en Sudáfrica, al igual que en China o Hawai, se tenía una gran estima por las algas. La razón de ello es que las más remotas tradiciones otorgaban al mar el carácter de Madre de la vida y, en consecuencia, todo lo que procedía de él era muy apreciado.

Evolutivamente, las algas son los vegetales más antiguos. Son plantas como las que crecen en la tierra, con su mismo ciclo de vida. Su color depende de la profundidad del mar en la que viven y las radiaciones luminosas que reciben. Presentan una diversidad casi tan grande como las plantas terrestres y las visibles sólo son una fracción de la gama infinita que existe. No obstante, no todas las algas son susceptibles de ser utilizadas en gastronomía.

Deliciosas y nutritivas
Las algas son un alimento muy nutritivo y destacan por el elevado contenido de minerales y vitaminas. Figuran entre los productos de la naturaleza más ricos en calcio, fósforo y hierro. El yodo estimula la tiroides y ayuda a adelgazar. También son importantes las cantidades que presentan de enzimas, magnesio, azufre, cloro, manganeso y silicio, así como de oligoelementos (hierro, cobre, zinc, níquel, molibdeno, plata, cromo, etc.) Por otra parte, las algas (especialmente Wakame y Kombu) tienen un elevado porcentaje de vitamina B (en toda su gama), con efectos positivos en el sistema nervioso y en las dietas predominantemente vegetarianas.

En las algas se encuentran presentes varios oligoelementos. Entre ellos destacan el zinc, necesario para la correcta secreción y asimilación de la insulina; el hierro y el cobalto, encargados de evitar la anemia, o el silicio y el calcio, que contribuyen a hacer más fuertes los huesos, las uñas, la piel y el cabello.

Complemento de una dieta saludable
Asimismo, las algas son un complemento muy idóneo para las dietas de adelgazamiento. Al aumentar de tamaño cuando entran en contacto con el agua, producen un efecto saciante que ayuda a calmar el apetito. Además, su gran riqueza en yodo ayuda a regular el funcionamiento de la glándula tiroides, responsable de que se quemen los hidratos de carbono. Por último, también influye el hecho de que las algas aporten mucílago, un tipo de fibra que estimula el buen funcionamiento del intestino grueso, permitiendo una buena eliminación diaria de los residuos

En resumen, las algas tienen tres propiedades específicas comunes:

1. Eliminación de las purinas procedentes de productos animales, gracias al ácido algénico, componente fundamental de las algas.

2. Refuerzo del esqueleto.

3. Acción reguladora de la circulación de la sangre.

Cereales

Cereales, base de la alimentación

La gama de productos de Mimasa ofrece alternativas varias y saludables al consumo de los cereales habituales en nuestra alimentación.

Los cereales son básicos en una alimentación equilibrada. En nuestra gastronomía, el arroz es el preponderante, pero no debemos olvidar el resto y alternar su consumo con ellos o tomando varios cereales a la vez.

La medicina tradicional de Oriente relaciona cada cereal con un órgano del cuerpo. La teoría de la energía que se transforma sucesiva y permanentemente en los cinco elementos básicos de la naturaleza –madera, fuego, tierra, metal y agua–, y que es base de la medicina oriental, asimila estos elementos a los cinco órganos principales del cuerpo humano: respectivamente, hígado, corazón, estómago-páncreas, pulmón y riñones. La energía da vida a estos órganos y cada uno de ellos es madre del siguiente por el orden descrito, en un ciclo constante inmutable.

A cada uno de estos órganos le corresponde un cereal como fuente primordial de vida: respectivamente, trigo, maíz, mijo, arroz o avena y azuki o leguminosas en general (porque, en Oriente, las leguminosas eran consideradas como variedad del cereal). En consecuencia, el consumo de cereales es garantía de un funcionamiento fluido y ágil de los órganos.

Aporte nutritivo
Los cereales integrales de MIMASA son garantía de los siguientes nutrientes:

Hidratos de carbono (del 60% al 75%).El almidón se transforma en glucosa, la cual es absorbida lentamente por el intestino, por lo que el cuerpo obtiene energía durante largas horas, sin sensación de desmayo. Además, los hidratos de carbono de los cereales integrales se asimilan mejor gracias a la vitamina B que contienen. Ello explica que no engorden, ya que su combustión es casi total.

Proteínas (del 7% al 12%). Las proteínas colaboran a la construcción de los tejidos, siempre que existan los aminoácidos esenciales. Precisamente los cereales los contienen en medida suficiente para el cuerpo humano.

Materias grasas (del 2% al 7%).Los cereales integrales –no los refinados– contienen un buen porcentaje de grasas muy bien equilibradas. Especialmente el germen, que cuenta con un aceite rico en vitamina E y en fosfatos naturales.

Sales minerales y oligoelementos (del 1% al 4%).Cada vez se valora más la importancia nutritiva del calcio, fósforo, magnesio, silicio, manganeso, hierro, cobre, flúor, etc. Los cereales integrales nos los aportan en cantidades proporcionadas al cuerpo humano.

Vitaminas.El germen nos aporta la provitamina A, las diferentes vitaminas del grupo B, y las vitaminas C, D, E, K y PP. Lo importante es obtenerlas a través de alimentos como los cereales, ya que no comportan el riesgo de hipervitaminosis de las vitaminas sintéticas.

Enzimas (o diastasas).Son fermentos solubles que permiten modificar determinados cuerpos para transformarlos en sustancias más asimilables. Actúan como catalizadores y aseguran la vida de las células de los tejidos del cuerpo.

Los productos de Mimasa
La gama de cereales de Mimasa comprende los siguientes productos:

• Mijo. Gracias a su alto contenido de ácido silícico conserva la piel, uñas y cabello. Asimismo, nutre el cerebro por su riqueza en magnesio y lecitina.

• Trigo sarraceno. Destaca por sus propiedades revitalizadoras del organismo.

• Copos de avena. Son granos previamente cocidos al vapor y laminados

• Pastas integrales. Una amplia gama elaborada con semolina de trigo integral ecológica y, en su caso, con añadido de espinacas y zanahoria, también ecológicas.

 Cuscús. Sémola, típica de países árabes, de fácil preparación y muy agradable, acompañada de verduras hervidas o carne de cordero.

• Polenta. Sémola de maíz, refrescante para el organismo y de sabor exquisito.

• Bulgur. Trigo precocido y troceado, muy sabroso y nutritivo.

Umeboshi

Umeboshi, perfecta digestión

Los alimentos elaborados a partir de la fruta umé destacan por sus aporte de ácido cítrico y favorecen el tránsito intestinal.

La umeboshi se obtiene a partir del fruto denominado umé, una variedad de albaricoque, aunque comúnmente se le considera una ciruela. La umé es seleccionada, lavada, adobada con sal, conservada y decolorada con hojas de shiso, en un proceso de fermentación que dura varios meses. En él se incrementa su contenido en ácido cítrico, uno de sus elementos fundamentales en sus efectos saludables.



Además de su aporte de ácido cítrico, la umé destaca por su elevado contenido en vitaminas y minerales, y de modo especial, calcio, hierro y fósforo. Estos minerales son tan abundantes en la umé que ésta destaca por encima de muchas otras frutas.

Historia
La planta de umé forma parte de la cultura japonesa desde hace siglos. La umeboshi se llevó por primera vez a Japón hace unos 1.500 años, como una medicina hecha a partir de la fruta umé. La eficacia de la umeboshi se ha documentado en los libros de medicina china desde hace 3.000 años. Su uso se hizo popular entre los sacerdotes y los guerreros samurai a partir del siglo XII.

Durante las guerras de los siglos XV y XVI, los guerreros samurai tenían en gran estima la Umeboshi, llevándola siempre encima para “resucitar”, incluso cuando estaban al borde de la muerte. En esta época, la umeboshi todavía se consideraba sólo medicamento. No fue hasta el siglo XVII que cada familia comenzó a fabricar umeboshis en su casa.

La Umeboshi finalmente se utilizó en las familias de forma habitual en el siglo XIX. En ese momento, existía la costumbre de verter el té verde sobre la umeboshi y un poco de alga Kombu para su uso como tónico revitalizante. Hoy en día, la Umeboshi se considera un encurtido tradicional japonés y se come o bien con el arroz o sola.

Fuente de ácido cítrico
El ciclo de ácido cítrico es fundamental en nuestro cuerpo para superar la fatiga. Durante la asimilación de nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas y vitaminas) se originan las llamadas substancias fisiológicas de la fatiga: ácido láctico, pirodextrosa o glucosa. Si el cuerpo no funciona adecuadamente, estas sustancias no son eliminadas suficientemente y acidifican la sangre, con la consiguiente fatiga. El ácido cítrico separa el ácido láctico en ácido carbónico y agua, que son eliminados fácilmente. Por esta razón, la ingestión diaria de una umeboshi, que contiene mucho ácido cítrico, ayuda a superar la fatiga y retarda el envejecimiento. El ácido cítrico de la umé se da en mayor proporción que en el limón y se asimila mejor.

El ácido cítrico también ayuda a la fijación y absorción del calcio. La razón por la que las mujeres embarazadas a menudo antojan algo ácido al principio del embarazo es una necesidad instintiva de ácido cítrico, lo que aumenta la tasa de fijación del calcio para la formación de la estructura del esqueleto del embrión.

El ácido cítrico no sólo controla la secreción del jugo gástrico, sino que ayuda a prevenir las úlceras de estómago y ayuda a estimular el apetito de las personas débiles o ancianas.

Propiedades digestivas
Los productos elaborados a partir de la fruta umé colaboran positivamente a mantener el buen funcionamiento de todo el sistema hepático-digestivo y evita la proliferación bacteriológica indeseable. Normalmente, las bacterias procedentes de la boca son eliminadas por el ácido clorhídrico en el estómago. El estómago de una persona sana siempre es ácido, por lo que las bacterias que causan intoxicaciones alimentarias y otros problemas se destruyen en el estómago. Sin embargo, cuando el estómago está en condiciones de debilidad o la secreción de jugo gástrico no funciona correctamente, las bacterias pasan por el estómago y llegan a los intestinos con vida.

Los ácidos orgánicos de las ciruelas umé vuelven ácidos temporalmente los intestinos para evitar que las bacterias vivas aumenten en número. Después de ser absorbido a través de la pared de los intestinos, los ácidos orgánicos se alcalinizan y entran en el torrente sanguíneo para mantener alcalina la sangre.

Los ácidos orgánicos que contiene la fruta umé son eficaces para el estreñimiento y la diarrea, ya que normalizan la función de los intestinos mediante la esterilización de sólo la lipoproteína de baja densidad, sin alterar la lipoproteína de alta densidad.

La gama de productos umeboshi de Mimasa es elaborada con sistemas tradicionales de Japón, por lo que son de plena garantía. Se presentan en tres variedades

           • Umeboshi natural. Las ciruelas fermentadas con sal en unidades enteras.

           • Umeboshi con shiso. Las ciruelas están acompañadas de hojas de shiso.

           • Pasta de umeboshi. Se elabora a partir del fruto umé.